El cambio climático y la violencia contra las mujeres y las niñas están fuertemente vinculados. Estos vínculos están bien establecidos, pero no se han abordado de forma adecuada. Durante décadas, las organizaciones y movimientos feministas y de defensa de los derechos de las mujeres han señalado que el cambio climático agrava la violencia contra las mujeres y las niñas, y diversos estudios han demostrado cómo estos efectos frenan el avance hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible, entre ellos los relacionados con la educación, la salud, la paz y la seguridad, y la sostenibilidad. También está bien documentado que la violencia amenaza la capacidad de acción y la capacidad de las mujeres y las niñas para impulsar la acción climática y las soluciones, y reduce nuestra capacidad colectiva para luchar eficazmente contra la crisis climática. A pesar de estos vínculos, solo el 0,04 % de la ayuda al desarrollo relacionada con el clima tiene como objetivo principal la igualdad de género, lo que da una idea de la escasa proporción que se destina exclusivamente a iniciativas relacionadas con la violencia contra las mujeres y las niñas. Ya no podemos permitirnos ignorar y dotar de recursos insuficientes a las voces y los esfuerzos críticos en esta intersección.
Este informe —elaborado a partir de la investigación realizada por Dalberg— tiene como objetivo suscitar el diálogo y la colaboración entre los actores del ámbito climático y de la violencia contra las mujeres y las niñas para poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas como parte fundamental —y urgente— de la agenda de acción climática.
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