Inauguramos nuestra sección de “La Comunidad comparte” con una entrevista a una docente histórica de la Red Transforma que la ha acompañado desde sus inicios y que desde sus conocimientos y buen hacer ha aportado a la comunidad educativa. Os dejamos con Marisol Aneas Franco, docente del IES Pablo Picasso de Málaga.
Para empezar, cuéntanos un poco lo que te gustaría que sepamos de ti:
Antes de empezar en la educación como economista, estuve trabajando en la banca, en asesorías, y lo alternaba dando clases particulares, creo que siempre supe que sería profesora, se lo debo en parte a mi amiga Mº Carmen Fuente Cuberos, que es la que me habló de la posibilidad de entrar en la docencia de secundaria y por otra parte a mi madre y a mi tía, ambas trabajaban en el ámbito educativo, y era algo que lo tenía muy presente desde que tengo uso de razón.
Llevo cerca de 26 años en la docencia, he pasado por centros de Ciudad Real, Algeciras, Fuengirola y en IES Pablo Picasso de Málaga que llevo más de 16 años.
Pero no todo es dar clase, me gusta bailar, y más concretamente lindy – hop, un baile de los años 20, por mi gusto por las películas de Fred Astaire, también pasear por el campo con mi Malia (mi perra), y una buena charla con amigas y amigos.
Si vuelves al momento en que decidiste ser docente, ¿Qué fue lo que te movió a elegir trabajar en educación?
Bueno creo que siempre lo supe, como ya he comentado, mi madre era educadora y trabajaba con niñas y niños, en situación de vulnerabilidad, además les ayudaba a proporcionarse un futuro.
Creo que la posibilidad de compartir conocimiento y poder contribuir a un futuro mejor, eso ha sido un motor en mi labor profesional.
Nos gustaría pedirte que hagas un viaje en el tiempo a tu época de estudiantes en la escuela o en el instituto, ¿qué características destacaban en docentes que te marcaron para bien o para mal?
Empezaré con los que me marcaron para mal, aquellos a los que les tenías miedo, que no escuchaban, que su única preocupación era dar clase, o que estuviéramos callados, pero tengo que decir, que también tuve profesoras y profesores que se preocupaban, que gastaban tiempo en escucharte, que impartían su materia con actividades dinamizadoras, que nos sacaban fuera del libro.
También recuerdo la confianza que depositaban en el alumnado, dejándonos celebrar actividades fuera del horario lectivo en el instituto.
Después de tantos años en la enseñanza, ¿Qué es lo que todavía te ilusiona o te recuerda por qué merece la pena ser docente?
Me encanta la alegría de vivir que tienen las y los adolescentes, esa energía infinita por descubrir cosas nuevas, que en muchas ocasiones no son los contenidos de tu materia, pero todavía me sobrecoge, esa cara con la que te miran cuando explicas en clase, y asumes la responsabilidad que tienes, ya que puedes estar determinando su futuro.
Pasan los cursos, y hay alumnado que vuelve y te dan las gracias por ser como eres, no por los contenidos que enseñaste, eso te da fuerzas para continuar.
¿Hay algún alumno, alumna o experiencia en el aula que te haya marcado especialmente y que represente para ti el sentido profundo de ser profesora?
Qué difícil respuesta, son muchas chicas y chicos que han pasado por mis aulas, pero recuerdo a Inma, una alumna de bachillerato que ahora también es profesora en secundaria de economía, alumnado que no encontraba su futuro, ya que el sistema educativo es rígido, y luego han vuelto y te han contado cómo su vida ha mejorado.
Experiencias educativas, recuerdo con mucho cariño el primer proyecto que trabajé con InteRed, la campaña “Si la mujer avanza, el mudo también”, con ella gané el I Premio Nacional de Educación para el Desarrollo Vicente Ferrer, creamos una ONGD con el alumnado, con el apoyo de nuestra querida voluntaria Charo Gutiérrez que venía desde Córdoba a Algeciras.
Cuando piensas en una educación transformadora ¿Qué significa realmente para ti? ¿Qué lugar ocupa el profesorado en esto?
Bueno, la Educación Transformadora para mí, consiste en trabajar contenidos en el aula desde lo global a lo local, provocando en el alumnado una reflexión crítica en su pensamiento, que hago que se le plantee dudas, lo que provoque una acción de cambio.
En definitiva, dotarlos de instrumentos que hagan ciudadanas y ciudadanos reflexivos, críticos en sus procesos de cambio, que tengan una perspectiva global para actuar en lo local, en pocas palabras, que actúen para intentar tener un mundo mejor.
¿La escuela se involucra con sus comunidades? ¿es y hace barrio? ¿Cómo volver la escuela porosa a la realidad de los territorios donde se encuentra ubicada y donde vive el alumnado que habita nuestras aulas?
Sabiendo cuales son los intereses e inquietudes de tu comunidad educativa, haciendo partícipe al alumnado en los procesos de transformación, de la mano del profesorado, y con el apoyo de las familias.
Sin olvidar el apoyo de asociaciones de barrio, ONGD, los distritos del Ayuntamiento, y el entorno del barrio, de manera que se hagan posibles procesos de cambio ajustados a la realidad de nuestro alumnado.
De nada sirve llevar a cabo cualquier iniciativa sin conocer las fortalezas y debilidades de tu comunidad, para actuar de una forma responsable, que garantice un proceso de cambio transformador.
Formas parte desde hace años de la Red Transforma. ¿Qué te llevó a sumarte y qué encontraste allí que hizo que quisieras quedarte?
Los espacios que se generaban, para aprender, compartir, conocer otras formas de abordar procesos de cambio transformador en tu centro.
Los materiales que nos proporcionaban, que hacían más fácil introducir la educación transformadora en el aula.
Destacando los lazos de amistad que se van generando con otros docentes y las técnicas que están ahí para ayudarte en este viaje tan maravilloso de la educación transformadora, Guadalupe, Carmen Montijano, María Burgos, nuestra coordinadora Mª José y tantas personas que siempre están ahí. ç
¿Qué le dirías al profesorado que se acaba se incorporar a la Red Transforma?
Pues que participen, escuchen, pregunten y compartan su forma de ver la educación transformadora, siempre podemos aprender.