Hace unos meses, desde el Máster de Cooperación al Desarrollo de la Universidad Politécnica de Valencia, junto con Coordinadora Solidaria, a través de El Puchero, y con el acompañamiento de InteRed, pusimos en marcha un pequeño proyecto de fotovoz con un grupo de mujeres vinculadas a El Puchero, en el barrio de Orriols, Valencia. Muchas de ellas son migrantes, madres y trabajadoras, y participaron compartiendo sus experiencias, conocimientos y miradas sobre aquello que forma parte de sus vidas.
La propuesta tenía varios objetivos. Por un lado, poner en práctica algunos de los aprendizajes adquiridos durante el Máster. Pero, sobre todo, queríamos que fueran las propias participantes quienes decidieran qué querían contar y qué aspectos de sus vidas querían visibilizar. No se trataba de hablar sobre ellas, sino de generar un espacio para que pudieran hablar desde sus propias experiencias.
A lo largo de cuatro sesiones, fuimos construyendo el proyecto de manera colectiva. Empezamos conociéndonos y acercándonos a la metodología de la fotovoz. Después, construimos juntas la pregunta guía que orientaría el proyecto y comenzamos a trabajar en torno a las fotografías y las historias que queríamos contar. Poco a poco, las imágenes fueron dando paso a conversaciones, recuerdos y reflexiones, hasta construir una narrativa grupal.
El proceso terminó con una sesión de cierre y valoración, seguida de la exposición de las fotografías y relatos, que permitió compartir con otras personas las historias que habían surgido durante el proyecto.
Las fotografías nos hablan de las personas que nos acompañan y dejan huella en nuestras vidas, de las redes de apoyo, la familia, las amistades y la comunidad, pero también de los obstáculos y las situaciones de incertidumbre que aparecen en el camino. Algunas historias ponen sobre la mesa sentimientos de miedo e inseguridad relacionados con determinadas estructuras del sistema, así como experiencias de abuso o trato injusto vividas por algunas participantes.
Para quienes impulsamos y acompañamos el proyecto, también fue una oportunidad para descubrir que los procesos participativos no siempre siguen el camino que imaginamos. Acompañar el proyecto de principio a fin nos permitió experimentar sus dificultades, cambios, adaptaciones e improvisaciones y, al mismo tiempo, aprender de las personas que participaron en él.
Porque cada fotografía cuenta una historia, pero detrás de cada historia hay una persona, una trayectoria
Puedes ver el proyecto aquí: Fotovoz El Puchero