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Entrevista a la docente Laura Aparicio Martínez. Colegio Ikasbide

Empezamos este nuevo curso con la energía recargada y conociendo a docentes de la Red Transforma en nuestra sección del boletín “La Comunidad comparte”. Esta vez, con una entrevista a Laura Aparicio, docente en el Colegio Ikasbide de Bilbao desde hace más de 25 años y miembro de la Red Transforma. 

Para comenzar, cuentanos un poco sobre ti: 

Me llamo Laura Aparicio Martínez. Soy licenciada en Filología Hispánica y docente de ESO en el colegio Ikasbide desde hace más de 25 años. Además, soy antigua alumna de ese centro, así que realmente puedo decir que es mi segunda casa. Estoy casada y soy madre de dos hijos. 

En el colegio, doy clase de Lengua castellana y literatura y de Religión. Además, trabajo con InteRed en los programas de educación para la ciudadanía global, proyectos de AprendizajeServicio y en las Jornadas de la Solidaridad que celebramos todos los cursos y que están unidas a nuestra propuesta educativa. 

Si vuelves al momento en que decidiste ser docente, ¿qué fue lo que te movió a elegir trabajar en educación? 

Empecé a trabajar como profesora por casualidad. Estudié Filología porque me encanta leer, pero no me había planteado en ningún momento la docencia. De hecho, estaba de prácticas en un periódico cuando una profesora del colegio me llamó para hacer una sustitución. Llegué con dudas, pero la experiencia fue tan buena, que ya no pude dejarlo. Trabajar con adolescentes es muy intenso, pero aprendo mucho de ellas/os. Afrontar el día a día en el aula con ellas/os es un auténtico reto que me exige estar en constante evolución y dar lo mejor de mí misma, acompañando a mi alumnado desde el cariño, el rigor y el respeto mutuo.  

Si tuvieras que describir tu manera de entender la educación con tres palabras, ¿cuáles serían y por qué? 

Como antigua alumna y profesora que lleva años en las aulas, tengo claro que educar no consiste en limitarse a transmitir información o poner una nota, sino en poner al alumnado en el centro de su propio crecimiento para ayudarle a convertirse en personas críticas y ciudadanas/os capaces de mejorar su sociedad. Para mí, todo este viaje se resume en tres palabras: humanismo, acompañamiento y transformación. 

El humanismo es unir lo profesional con el corazón: cuidar a cada estudiante por el potencial que lleva dentro, enseñando siempre desde el afecto y el respeto, animándoles siempre a dar lo mejor de sí mismas/os. 

Por otro lado, el acompañamiento es nuestra mejor guía en este mundo digital tan lleno de información. Implica estar presente de verdad, escuchando con empatía. No vamos delante de la alumna/o imponiendo, ni detrás desentendiéndonos; caminamos a su lado, enseñándole a ver los errores como parte del aprendizaje y ayudándole a ser cada vez más autónomo. 

Finalmente, la transformación es el motor que nos impulsa a buscar un mundo más justo desde el aula. Para ello, hay que conectar siempre lo que dicen los libros con su realidad. A través de trabajos en equipo y proyectos prácticos, el alumnado entiende que lo que aprenden no es solo para su propio beneficio, sino para ponerlo al servicio de los demás y construir una sociedad más solidaria. 

¿Ha habido algún momento, experiencia o persona que haya cambiado tu forma de enseñar? ¿Qué aprendiste de ello? 

Ha habido momentos, experiencias y personas… Como alumna, la experiencia de ser mirada por mis profesores con cariño, valorándome, acompañándome en mi crecimiento. Esa forma de aprender me enseñó a mirar mi entorno con ojos críticos para intentar mejorarlo y, al pensar en las personas que dejan huella en mi camino, me quedo, sobre todo, con Pedro Poveda: “Con dulzura se educa, con dulzura se enseña (…), con dulzura se hace todo lo bueno”.  También he aprendido de las/os compañeras/os que comparten su día a día y saben mirar, escuchar y acoger a cada estudiante. Por último, es el propio alumnado quien más me enseñan cada día, demostrándome que en el aula el aprendizaje siempre es de ida y vuelta. 

Desde tu experiencia, cuando piensas en una educación transformadora ¿Qué significa realmente para ti? ¿qué lugar ocupa el profesorado en esto? 

Una educación transformadora es, para mí, el objetivo de la enseñanza en la escuela: no se trata solo de transmitir conceptos, sino de hacer que el alumnado mire a su alrededor, vea qué ocurre, qué necesidades hay, qué cambios son necesarios para lograr una sociedad mejor y se lance a ello. El alumnado ha de ser ese motor para lograr un cambio social. El profesorado, por lo tanto, es una pieza indiscutible: debe formular preguntas desafiantes que inviten a la investigación; ha de fomentar el pensamiento crítico y dejar que el alumnado tome las riendas, debata, proponga proyectos y cometa errores. 

Para que el alumnado se involucre y cambie el mundo, el profesorado ya no puede limitarse a dar una clase magistral y poner notas. Su verdadero papel ahora es hacer preguntas que inviten a las/os jóvenes a pensar por sí mismas/os, logrando que los libros de texto cobren sentido al conectarlos con los problemas reales de la calle y de la sociedad. Además, la/el docente debe dar un paso atrás para que las/os estudiantes tomen el control, propongan sus propias ideas y organicen actividades, todo esto dentro de un aula segura donde se enseña a convivir, a escucharse y a resolver los conflictos hablando.  

¿Consideras importante que el profesorado trabaje en comunidad y que la escuela se involucre con sus comunidades? ¿Por qué? 

Sí, es fundamental, porque nadie puede transformar la educación en solitario. Cuando el profesorado hace equipo, deja de cargar con el día a día a solas y encuentra mejores respuestas juntas/os. De la misma manera, si la escuela abre sus puertas a las familias y a su entorno cercano, el aprendizaje deja de ser algo puramente teórico y cobra un sentido real para el alumnado. Conectar las aulas con el entorno ayuda a las/os jóvenes a descubrir que lo que pasa a su alrededor también es asunto suyo, enseñándoles a cooperar en lugar de competir y convirtiendo el colegio en un espacio vivo que de verdad transforma la comunidad. 

Ahora quisiéramos invitarte a soñar desde la utopía ¿cómo te imaginas la escuela del futuro? 

La escuela del futuro que sueño es un espacio profundamente humano donde aprender sirve para transformar el mundo, lejos de la simple memorización de datos. Inspirada en la pedagogía de Pedro Poveda, esta propuesta nos invita a educar “con la cabeza y el corazón en el momento presente”, construyendo una comunidad inclusiva y abierta al diálogo, donde cada alumna/o se sienta seguro, escuchado y valorado por quien es. La meta es enseñar a pensar críticamente, uniendo la ciencia y la cultura con la realidad del día a día para que el conocimiento tenga siempre un sentido ético y práctico. 

Además, es un colegio con las puertas abiertas que trabaja en red y mira al planeta entero, tal como impulsa InteRed y su Red Transforma. El profesorado hace equipo entre sí, con las familias y con el barrio para que la escuela sea un motor vivo en el día a día de la comunidad. De este modo, las/os estudiantes dejan de ser meros espectadores y aprenden a pasar por la vida presentes, no de puntillas, convirtiéndose en ciudadanas/os globales comprometidos con la igualdad, el cuidado de la naturaleza y la solidaridad. 

¿Qué le dirías al profesorado que se acaba de incorporar a la Red Transforma? 

Les daría la bienvenida a la Red Transforma recordándoles que, a partir de hoy, ya no están solas/os en las aulas porque entran a formar parte de una comunidad viva de docentes con sus mismas inquietudes. Como principal consejo, les invitaría a olvidarse por un instante de las prisas por el temario y los expedientes; lo verdaderamente revolucionario ocurre al escuchar de verdad a al alumnado, traer la realidad de su entorno a clase y atreverse a dar un paso atrás para que sean las/os propios jóvenes quienes propongan soluciones. 

Finalmente, les animaría a perder el miedo a equivocarse, recordándoles que para eso se hace equipo en esta red: para sostenerse mutuamente cuando el día a día se haga cuesta arriba. Tienen en sus manos la oportunidad única de acompañar a una generación para que aprenda a pasar por la vida con los ojos abiertos y atentos a lo que ocurre, por lo que les pediría que confíen plenamente en el poder de este camino compartido. 

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Recuerda que en los espacios de participación de las comunidades virtuales rigen las mismas normas de respeto y buenos tratos que en las comunidades presenciales. Depende de todas las personas integrantes que estos momentos de encuentro se conviertan en espacios seguros desde donde expresarse en libertad, reflexionar en conjunto, compartir y aprender mutuamente. ¡Disfrútalos! 

Compromiso de participación

Como centro educativo (nombre del centro educativo) ubicado en (nombre de la ciudad y comunidad autónoma) manifiesto mi interés en formar parte de la Red Transforma para participar de su comunidad, crear red, compartir saberes y reforzar el compromiso de incorporar la educación transformadora de forma transversal en el centro educativo.

Para ello la persona que administrará el perfil del centro educativo en la comunidad de la Red Transforma será (nombre de la persona) en calidad de (cargo que desempeña la persona en el centro educativo).